sábado, 18 de febrero de 2012

LLAR SANTA ANA (Castell del Remei)

La Llar Santa Ana del Castell del Remei, es un centro dirigido por los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, desde el 8 de enero de 1978, para la atención de personas con una discapacidad intelectual severa, ubicada en una finca perteneciente al Castell del Remei.
Nosotros los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, damos gracias al Señor por el don que hizo a su Iglesia en el Hermano Isidoro Lezcano Guerra, al fundar en 1975 en Tánger nuestra Obra, y que promovida y aprobada por Fray Carlos Amigo Vallejo, primero siendo Arzobispo de Tánger como Asociación, y el jueves Santo de 1989, como Arzobispo de Sevilla en Instituto Religioso de Derecho Diocesano.
Como Consagrados a Dios nuestra forma de vida consiste en Observar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, en pobreza, en castidad y sirviendo espiritual y materialmente a los enfermos incurables y a los más necesitados.
Nuestro carisma en la Iglesia es un don del Espíritu que nos hace ser fieles al mandamiento de Jesucristo "Amaos los unos a los otros como yo os he amado", comprometiéndonos en actitudes de amor, caridad y entrega que nos hace capaces de anunciar y hacer presente el Reino entre los enfermos incurables y los más necesitados.
Mediante este carisma nos dedicamos con gozo a la asistencia espiritual y material del hombre y la mujer que sufre cualquier tipo de marginación, de manera paciente humilde y responsable; demostrando comprensión y participando en sus angustias y esperanzas.  



¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Evangelio según San Marcos 2,1-12. 
Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa. 
Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra. 
Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. 
Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. 
Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados". 
Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: 
"¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?" 
Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando? 
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? 
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados 
-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". 
El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual". 








Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén